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Ella es Victoria, ella es mujer, ella pinta.

“Mi obra nace a partir de lo que me va pasando en la vida, de mis experiencias, de cómo me muevo en el mundo y lo que él me presenta”, dice ella mientras sostiene la taza de café con las dos manos y elogia los colores de una pared. Y cuenta anécdotas, cuenta lo que pinta para decirnos que “pinto lo que veo y necesito contar”. Pareciera ser que en ella hay algo de un influjo, una fuerza ineludible que la lleva a la necesidad de mostrar lo que ve. “Pinto sensaciones, las siento, me llegan desde el mundo que habito y las metaforizo”. Y así se ve: en sus obras no se encuentran obviedades explícitas, pero los ojos se nos llenan de sensaciones porque sus cuadros no solo muestran una imagen, sino que generan climas.

Cuando deslizamos la idea de que sus cuadros de mujeres son autorreferenciales, sonríe con la boca abierta: “El cuerpo humano me genera algo profundo, de lo más profundo que siento, y me inclino por el femenino porque lo conozco, porque lo transito… ¡Quizás un día tenga la suerte de conocer el del hombre!”. Y ahí ríe, mientras sigue mostrando su coherencia humana. “Todos mis cuadros, incluso los paisajes o la cara de un niño, son desde mi vivencia, de las luces y las sombras de lo que veo, en toda obra hay algo del autor”.

Habla de técnicas y de sus relatos se desprende que odia la mezquindad. “Uso mucho óleo, mucho, todo. Y si no hay más, traigo más”. Comparte sus ídolos, cuenta cómo compone la técnica del collage y menciona el posimpresionismo mientras mueves sus manos, manchadas de esa pintura que lejos de derrochar, sabe aplicar. “Pasé por muchas etapas: mucho color, alegría, violencia, tonos de negro, luz, oscuridad. Hoy, la mujer que soy, pinta con color, no quiero pintar palabras, no necesito ser excesivamente concreta. Tampoco tengo la intención de crear obras que solo sean decorativas, pero mucho menos quiero que sean inalcanzables al ojo del espectador. Me gusta crear algo con lo que el otro se pueda identificar”. Y el derrotero se mueve por las sociedades actuales y ella, nuevamente con coherencia, sabe que es parte de lo que somos todos.

Algo sucede cuando le preguntamos por su participación en este ciclo Mujer país, en La Paila. Algo le sucede a ella porque se conmueve, porque de su decir se desprende que le genera emoción. “Hoy la plástica compite con el barullo de las imágenes. Creo que es un gran desafío que todos logremos alcanzar la serenidad necesaria para detenernos en un cuadro sin hacer zapping. Por eso me gusta tanto esta muestra, porque nuestros invitados se sientan a escuchar voces maravillosas, se abren a las emociones, a las palabras, a la música y conviven un rato con mis cuadros. No sé, pero me parece que es un buen clima para que, en algún momento, descubran una mirada fija desde la pared, la de una de mis obras, y puedan sostener esa mirada, empezar un diálogo…”. El silencio que se genera luego de esa frase no es incómodo, sucede que detrás de Victoria hay uno de esos cuadros y se nos cruzaron las miradas.


UNIVERSO VICTORIA BIANCO: dibujo, pintura, técnica mixta, instalaciones, performance, fotografía. Diseño gráfico y web. La podemos contactar para sus obras en: www.victoriabianco.com Y para diseño web en: www.biancoweb.com

Entrevista que surgió después de participar del primer encuentro del Ciclo Mujer país, en La Paila, Palermo, CABA. Conmovedoras voces femeninas generan un clima único. Y a ese clima lo acompaña la obra de la artista Victoria Bianco. 

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